En Occidente, se habló por primera vez de la Salvia divinorum (Salvia de los Adivinadores), llamada también “ska pastora”, “ska María”, “hierba María”, "hierba de los dioses".
En 1939, cuando un antropólogo mencionó la existencia de una infusión de esta hierba, de características visionarias, usada por los chamanes para la adivinación en un pueblo de Oaxaca (México).
En 1962 fueron llevadas muestras a Europa, identificándose así la nueva especie, miembro muy raro de la familia de las salvias o las mentas cultivada por el pueblo de los mazatecos. Posteriores investigaciones dieron a conocer su utilidad ritual y terapéutica.
El principio activo de la Salvia divinorum es la llamada salvinorina-A, que provoca fuertes alucinaciones, y su estructura molecular es diterpénica (figura). A diferencia de los alucinógenos, no es un alcaloide, es decir, su molécula no contiene nitrógeno y de hecho se dice que es el primer agonista opioide no nitrogenado de origen natural. Posteriormente se ha descubierto que contiene también otros compuestos que han sido llamados salvinorina-B (no psicoactiva) y divinorina-C (que potencia los efectos de la salvinorina-A).
Mecanismo de Acción
Se creía que la salvinorina-A no actuaba a través de ninguno de los neurotransmisores conocidos. Se ha dicho que su molécula en realidad no es alucinógena sino onirógena; es decir, que dispara el mecanismo cerebral que cambia el estado de vigilia por el estado de sueño, pero reteniendo la de conciencia (el llamado “sueño consciente”).
Recientemente se ha descubierto que es un potente agonista de los receptores opioides kappa (que producen analgesia espinal, miosis y sedación) y que no tiene acciones sobre los 5-HT2A serotoninérgicos, principal mecanismo molecular responsable de las acciones de los alucinógenos clásicos. Estos estudios sugieren un importante papel de los receptores kappa sobre la modulación de la percepción humana y se relacion con patologías que afectan esta área tales como: la esquizofrenia, la demencia y los desórdenes bipolares.
Las hojas de Salvia divinorum tradicionalmente se han administrado en forma oral, en infusiones o masticándolas. En Europa y los Estados Unidos recientemente se ha adoptado la modalidad de secar hojas de Salvia divinorum o hacer extractos muy poderosos y fumarlos en bongs o pipas de agua encendidas con mecheros estilo soplete, ya que la salvinorina-A tiene una temperatura de vaporización muy alta, por lo que fumarla en un cigarro o pipa convencional con el fuego de un encendedor convencional no sirve de mucho.
Si se mastican las hojas frescas, sus efectos inician a los 30 minutos después de la ingestión y se prolongan durante poco más de una hora. Si se fuman secas o en extracto comienzan a surtir efecto a los 30 segundos y declinan pocos minutos después.
Efectos
La salvinorina-A tiene dramáticos e intensos efectos psicoactivos, bastante distintos de los de otros psicodélicos. Experimentos recientes con salvinorina-A han mostrado diversos resultados que van desde intensidad y terror alarmantes hasta experiencias introspectivas muy agradables. La sustancia es adictiva y se cree que puede desencadenar trastornos psicológicos al igual que el consumo prolongado de la marihuana.
Los efectos de la salvinorina-A son muy sensitivos a la luz y a la estimulación sonora. Sus propiedades psicoactivas sólo pueden ser experimentadas en la oscuridad y en silencio, contrariamente a los alucinógenos serotoninérgicos.
Se sabe que provoca un descenso en la temperatura corporal, de la presión sanguínea y sudoración. Puede presentarse un ligero dolor de cabeza el día posterior a la administración. Algunos sujetos relatan experiencias cuando se administra fumada en las que su mente se abstrae, sin poder reconocer la realidad que le rodea, con incapacidad de hablar y llegando a perder el sentido de la realidad.
Legalidad
Es una droga aún legal en Costa Rica por lo tanto su venta es totalmente libre y accesible a cualquier población (no tienen regulación de accesibilidad por edades).
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lunes, 26 de marzo de 2012
martes, 13 de marzo de 2012
Uso, Abuso y Dependencia
ADICCIÓN
En el desarrollo de la enfermedad adictiva pueden señalarse diversos estadios:
CONSUMO EXPERIMENTAL: Corresponde a las situaciones de contacto inicial con una o más sustancias del cual se puede pasar al abandono o a la continuidad en los consumos. Las motivaciones que más frecuentemente los usuarios verbalizan para tomar contacto experimental con las drogas son: la curiosidad, la presión de su grupo de pares, la atracción a lo prohibido y al riesgo, y la búsqueda de placer y desconocido.
CONSUMO OCASIONAL (USO): Corresponde al uso intermitente de diversas sustancias sin una periodicidad fija y con largos intervalos de abstinencia. Las motivaciones más frecuentes son: pretender facilitar la comunicación, búsqueda de placer y de relaciones personales y la transgresión de normas.
CONSUMO HABITUAL (ABUSO): Supone el uso frecuente de drogas y puede conducir al individuo a otras formas de consumo, dependiendo de la asiduidad que se empleen, las características de las personas, su entorno, etc. Las motivaciones que se expresan para justificarlos suelen ser: búsqueda de intensificar las sensaciones placenteras, mitigar la soledad, el aburrimiento, la ansiedad, reafirmar su independencia con respecto a las normas establecidas y reducir sensaciones corporales desagradables tales como el hambre, el frío o el dolor. Esta fase se caracteriza por un marcado aumento de situaciones en las que el individuo recurre a las drogas.
CONSUMO COMPULSIVO O DROGODEPENDIENTE: La vida del individuo gira en torno al consumo de drogas, a pesar de las complicaciones que le provoca. Se caracteriza por el uso de una mayor cantidad de sustancia, debido a la tolerancia adquirida; empleo de gran parte del tiempo en obtener la sustancia y el consumo de las mismas; las intoxicaciones son frecuentes y aparecen síntomas de síndrome de abstinencia. Reducción considerable o abandono total de actividades laborales, sociales o recreativas. El deterioro físico y psíquico no escapa a la simple observación.
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lunes, 5 de marzo de 2012
Popper, la droga de moda
Desde la década de los 70 existe una droga conocida como “Popper” la cual se utilizaba como fármaco para el tratamiento de ciertos tipos de cardiopatías. Actualmente esta sustancia se ha convertido en una moda entre nuestros adolescentes y adultos jóvenes. Es una sustancia fácil de conseguir, fácil de esconder o disimular. Además no deja mayores rastros físicos y sus efectos merman en muy poco tiempo pero es muy peligrosa.
¿Qué son los Popper?
Son un tipo de droga a base de alkyl nitritos, isobutyl nitrito, butyl nitrito, o amyl nitrito. Su nombre proviene del sonido (“POP”) que realizan las ampollas que contienen sustancia al romperse; esto en una presentación clínica - medicada.
La presentación como droga ilegal se encuentra en botellas pequeñas de coloridos empaques que contienen una sustancia líquida en su interior. Se venden como supuestos aromatizantes, limpiadores de cintas tipo VHS o como limpiadores de cuero generalmente.
En Costa Rica su presentación más común se ve en las tiendas eróticas o Sex Shop como un potencializador de las funciones sexuales o enregetizantes y es en ese tipo de establecimientos donde mayores y menores de edad pueden conseguir la sustancia de manera ilícita. Algunas marcas reconocidas de nitritos de amilo son Rush®, Stud®, Locker Room®, Liquid Gold®.
¿Cómo se consume el Popper y cuáles son sus efectos?
La droga es un inhalante ya que funciona a través de la vía pulmonar dilatando los vasos sanguíneos y relajando el músculo liso. Hasta el momento no hay estudios sobre la ruta que siguen una vez estando dentro del cerebro pero dentro de los efectos conocidos están:
· Sensación de calor
· Sensación eufórica
· Desinhibición
· Aumento de la libido
· Relajación de los esfínteres sexuales (facilitación de penetración)
· Letárgica
· Sensación de bienestar y comodidad
Los efectos duran alrededor de 5 minutos por lo cual se basa en un consumo repetitivo. En muchas ocasiones los jóvenes lo derraman en la manga o cuello de su camisa para estar inhalándolo de manera constante cada vez que el efecto se acaba.
Al analizar los efectos de la sustancia se llega a comprender por qué se le llama “La Droga del Amor” ya que éstos están muy relacionados al área sexual. Es por esto que ha tenido un aumento sorprendente en los círculos adolescentes ya que ellos se encuentran en una etapa de explosión sexual a nivel tanto físico como psicológico.
Como efectos negativos posteriores podemos encontrar:
· Vértigo
· Debilidad
· Fuertes dolores de cabeza
· Taquicardias
· Enrojecimiento de la piel y las mucosas
· Nauseas
· Vómitos
· Diarrea
· Estado de Coma
· Muerte cerebral por sobredosis
El Popper es una droga muy poco conocida para el grueso de la población al igual que no es fácil identificar a un consumidor de la misma. Es por eso que padres, maestros y tutores deben de informarse acerca de la detección temprana de síntomas y acudir a los servicios de atención respectivos en caso de ser necesario.
Dra. Julia López
Psícóloga
Consultas: 8991-9741 / 2430-4457
E-Mail: cpi-consultas@psicoalajuela.comjueves, 1 de marzo de 2012
Drogas y Enfermedad Mental
¿Qué es la comorbilidad?
La “comorbilidad”, también conocida como “morbilidad asociada”, es un término utilizado para describir dos o más trastornos o enfermedades que ocurren en la misma persona. Pueden ocurrir al mismo tiempo o uno después del otro. La comorbilidad también implica que hay una interacción entre las dos enfermedades que puede empeorar la evolución de ambas.
¿La drogadicción es una enfermedad mental?
Sí, la adicción cambia al cerebro de manera fundamental, interrumpiendo la jerarquía normal de las necesidades y los deseos, y sustituyéndolos con nuevas prioridades relacionadas con la obtención y el consumo de drogas. Los comportamientos compulsivos resultantes, que debilitan la capacidad para controlar los impulsos a pesar de las consecuencias, son similares a las características básicas de otras enfermedades mentales.
¿Con qué frecuencia se da la comorbilidad entre la drogadicción y otras enfermedades mentales?
Muchos toxicómanos también reciben el diagnóstico de otros trastornos mentales y viceversa. Por ejemplo, en comparación con la población en general, los toxicómanos tienen el doble de probabilidad de sufrir trastornos en sus estados de ánimo o niveles de ansiedad, lo cual también puede suceder a la inversa.
¿Por qué a menudo estos tipos de trastornos son concurrentes?
Aunque los trastornos de la drogadicción suelen ocurrir concurrentemente con otras enfermedades mentales, esto no quiere decir que una cause la otra, aun cuando una de ellas aparezca primero. De hecho, puede ser difícil establecer la causalidad o incluso la direccionalidad (es decir, cuál de las enfermedades vino primero). Sin embargo, las investigaciones sugieren las siguientes posibilidades como razones por las que estas enfermedades ocurren de forma concurrente:
El abuso de drogas puede provocar los síntomas de otra enfermedad mental. El hecho de que algunos usuarios de marihuana tienen un mayor riesgo de psicosis sugiere esta posibilidad.
Los trastornos mentales pueden conducir al abuso de drogas, posiblemente como una forma de “automedicarse”. Los pacientes que sufren de ansiedad o depresión pueden abusar del alcohol, el tabaco u otras drogas para aliviar temporalmente sus síntomas.
Estos trastornos también pueden ser causados por factores de riesgo comunes, tales como: Superposición de vulnerabilidades genéticas. Hay factores genéticos comunes que pueden hacer que una persona sea susceptible tanto a la adicción como a otros trastornos mentales o que tenga mayor riesgo para un segundo trastorno una vez que aparezca el primero. Superposición de desencadenantes en el entorno. El estrés, el trauma (tal como el abuso físico o sexual) y la exposición temprana a las drogas son factores comunes que pueden conducir a la adicción y a otras enfermedades mentales.
Participación de regiones del cerebro similares. Los sistemas del cerebro que responden a la gratificación y al estrés, por ejemplo, se ven afectados por las drogas y pueden mostrar anomalías en los pacientes que tienen ciertos trastornos mentales.
Los trastornos por consumo de drogas y otras enfermedades mentales son trastornos del desarrollo. Esto significa que a menudo comienzan en la adolescencia o incluso a una edad más temprana, que son los periodos cuando el cerebro experimenta cambios radicales en su desarrollo. La exposición temprana a las drogas también puede cambiar al cerebro de tal manera que el riesgo de sufrir trastornos mentales sea más alto. Además, cuando existen síntomas tempranos de un trastorno mental puede ser una indicación de que exista un mayor riesgo de toxicomanías más adelante.
¿Cómo se diagnostican y se tratan estos trastornos?
La tasa de comorbilidad entre los trastornos por consumo de drogas y otras enfermedades mentales requiere de un enfoque integral que identifique y evalúe a ambos trastornos. Consecuentemente, cualquier persona que busca ayuda para una toxicomanía u otro trastorno mental, debería ser examinada y tratada para ambos trastornos simultáneamente.
Existen varias terapias conductuales que son prometedoras para el tratamiento de los trastornos comórbidos. Se pueden diseñar estos enfoques para tratar a los pacientes de acuerdo a factores específicos como la edad o el estado civil. Algunas terapias han mostrado ser más eficaces para tratar a los adolescentes mientras que otras han mostrado mayor eficacia en el tratamiento de adultos; ciertas terapias están diseñadas para las familias y los grupos, mientras que otras lo están para las personas individuales.
*Fuente: NIDA
viernes, 24 de febrero de 2012
Aunque no se puede generalizar, según Meyer Yusim, director de la Fundación Mazal y quien ha investigado por más de 10 años el tema, existen señales que pueden ser signos de alarma:
- Alcohol: Olor a alcohool en el aliento, vómito, ojos llorosos, dolor de cabeza, sed al día siguiente y pérdida de apetito.
- Marihuana: Los ojos se ponen rojos, hay mareos, sed, y los muchachos duermen más de lo acostumbrado; cambios notorios en el apetito. Los consumidores tienden a encerrarse constantemente en su habitación y se nota bajo rendimiento escolar. Además, comienzan a cargar gotas para disimular el enrojecimiento.
- Cocaína: Con su consumo la persona está sobreexcitada, vive como si estuviera con un resfriado, el cambio de peso es notable, la nariz se ve afectada, las pupilas muy grandes y dilatadas, se presentan aislamiento, intranquilidad, agresividad, nerviosismo, aceleración sin justificación, bajo rendimiento escolar y cambio de amistades.
- Heroína: Rasquiña en el cuerpo, está siempre agarrándose la cabeza y la nariz comienza a verse más irritada y roja. Además, son evidentes los pinchazos en los brazos o los tobillos (también lo hacen en el paladar) y luce mucho más pálido.
- Ácidos: Los ojos se ponen vidriosos (demasiado blancos y con la pupila dilatada), la persona se nota eufórica, tiende a fijar la mirada en su cuerpo o en otros objetos. Se ven como concentradas pero a la vez idas y las conversaciones a veces no son muy coherentes.
- Inhalantes (pegamentos, gasolina): Su consumo puede ser uno de los más notorios debido al olor, pues se impregna en la persona. Se irrita la nariz y los ojos se ven un poco llorosos. El consumidor parece dormido y la expresión corporal se vuelve lenta.
- Crack: Causa un gran deterioro físico, adelgazamiento total.
- Los sedantes: Como su nombre lo indica, no permiten que la persona esté alerta, se nota como en un estado de completa tranquilidad, tiene períodos de sueño inexplicables, temblores, insomnio, ansiedad y, cuando el efecto pasa, hay depresión. Dependiendo de cómo afecte a la persona, pueden presentarse convulsiones y delirio.
¿Qué hacer?
Asesorarse profesionalmente es ideal e importante ya que el manejo por si sólo de la adolescencia ya es difícil, sumándole el tema de adicciones se convierte en algo totalmente complicado.
Es importante estar pendiente de la cotidianidad del adolescente y tener mayor control sobre sus actividades. Conocer sus amigos.
Hablarles claramente, apoyarlos y exponerles alternativas de ayuda, de actividades, de estudio; pero sin perder la autoridad y sin dejar de imponer límites.
*Fuente: Linksalud
Consultas: 8991-9741 / 2430-4457 / cpi-consultas@psicoalajuela.com. http://www.psicoalajuela.com/
miércoles, 15 de febrero de 2012
Rendimiento Académico y Conducta
En general los niños que presentan dificultades en el rendimiento o en su conducta, poseen leves alteraciones o retrasos en alguna o algunas áreas del desarrollo, ya sea cognitiva, biológica o emocional; sin embargo, no cumplen con los criterios para ser clasificados dentro de alguna categoría diagnóstica como retardo, déficit atencional, trastorno del aprendizaje u otra. Es decir no hay una “enfermedad” asociada que explique sus dificultades escolares, y de esos niños son los que nos referiremos en este artículo, vale decir niños aparentemente sanos del punto de vista médico pero que presentan mal rendimiento escolar.
Es de suma importancia mencionar que un estudiante con bajo rendimiento escolar es un estudiante “de riesgo”, esto significa que aumenta en él la probabilidad de presentar alteraciones conductuales y alteraciones emocionales como disminución en la sensación de auto eficacia, agresividad producto de la frustración, disminución de la autoestima e incluso caer en conductas como la drogadicción, el alcoholismo y finalmente la deserción.
Paralelamente existen algunos factores de riesgo que, eventualmente, potencian el problema y son proporcionados por el colegio. Por ejemplo: falta de recursos, falta de preparación por parte de los profesores en materias de manejo emocional de los niños, bajísimas compensaciones, cursos en extremo numerosos, etc.
Cuando un niño repite, no sólo es un fracaso del niño, sino de los padres y de todo el sistema educacional, por lo tanto, estos tres sistemas están fallando y las intervenciones deben abordarlas a todos.
En cuanto al sistema educativo, existen además variables que son muy importantes en los docentes, independiente de su preparación académica. Algunos estudios han determinado que aquellos profesores cuyo trato es amable y amoroso, que enseñan con ternura y sentido del humor tienen mejores respuestas por parte de sus alumnos quienes presentan mejores notas.
Son muchos los niños que presentando problemas de rendimiento escolar y de conducta, lamentablemente no son tratados. Esto no sólo genera problemas en el niño sino también en los profesores que muchas veces no saben cómo enfrentarlo. Se sienten sobrepasados. Al reconocer que ya no pueden manejar a un alumno, sienten como un propio fracaso en su calidad de docente u optan por culpar a la familia, entrando en un círculo vicioso que se orienta en buscar responsables, pero no en buscar la solución a ese problema específico.
¿QUÉ PODEMOS HACER?
Si bien no existen recetas universales, pues las diferencias individuales determinarán el tratamiento, es posible mencionar algunas generalidades.
* En primer lugar, hay que descartar inicialmente la presencia de algún trastorno de base, ya que determina el curso del tratamiento en la casa y en el colegio. Consultar con algún especialista en el tema nos aclara la causa y nos orienta en la formas de tratarlo.
* Es fundamental que los niños aprendan a desarrollar competencias en el área emocional, de esta forma propiciamos la buena conducta y el aprendizaje en el aula. Esto se traduce en aprender gradualmente habilidades para comprender, manejar y expresar las emociones en la vida, para relacionarse con los otros de manera adecuada, y adaptarnos a situaciones nuevas.
Fuente: Lorena Bravo C.
martes, 7 de febrero de 2012
¿Cuando debo buscar ayuda para mi hijo?
Generalmente, los padres son los primeros en darse cuenta cuando uno de sus hijos manifiesta algún problema emocional o de comportamiento. Aun así, la decisión de buscar ayuda profesional puede ser difícil y dolorosa para el padre/madre.
El primer paso antes que nada, es tratar de hablar sinceramente con su hijo acerca de sus sentimientos, a menudo, cuando es una situación poco compleja, ésta puede ser la mejor solución. En otras ocasiones, puede requerir la intervención de un especialista.
A continuación se enlistan algunas señales que le pueden indicar cuándo es necesario buscar ayuda de un especialilsta
EN NIÑOS:
- Cambios negativos importantes en el rendimiento académico.
- Malas calificaciones en la escuela, a pesar de hacer un esfuerzo notable.
- Mucha preocupación o ansiedad excesiva, lo que puede manifestarse en su resistencia para asistir a la escuela, al acostarse a dormir o al participar en aquellas actividades normales para un niño/niña de su edad.
- Hiperactividad, inquietud, movimiento constante mas allá del juego regular.
- Pesadillas persistentes.
- Desobediencia o agresión persistente (de más de 6 meses) y conducta de oposición provocativa hacia las figuras de autoridad.
- Rabietas frecuentes e inexplicables.
EN ADOLESCENTES
- Cambios marcados en el aprendizaje en la escuela.
- Dificultad para enfrentarse a los problemas, situaciones o actividades diarias.
- Cambios significativos en hábitos de dormir y/o alimenticios.
- Frecuentes quejas físicas.
- Estado depresivo manifestado por un estado de ánimo y actitud persistentemente negativo, con frecuencia acompañado de apetito pobre, dificultad en el dormir e ideas relacionadas con la muerte.
- Abuso de drogas o del alcohol.
- Miedo intenso a tornarse obeso sin tomar en cuenta su verdadero peso al presente, purgar los alimentos o restringir el comer.
- Pesadillas persistentes.
- Amenazas de hacerse daño a sí mismo o hacerle daño a otros.
- Comportamiento de inflingirse heridas o autodestructivo.
- Arranques frecuentes de ira y agresión.
- Amenazas de irse del hogar.
- Violación persistente de los derechos de otras personas de forma agresiva o no agresiva; reto a la autoridad, ausencia a escuela, robos o vandalismo.
- Pensamientos, creencias y sentimientos extraños o comportamiento poco usual.
Es importante que como padres oberven el comportamiento de sus hijos y detecten a tiempo los cambios que ocurren para poder intervenir a tiempo, no debemos esperar a que las cosas cambien por sí solas, en muchas ocasiones lo que podemos ver como cambios de conducta, para nuestros hijos son crisis difíciles de superar sin ayuda profesional.
Fuente: Unidos por la Familia
jueves, 2 de febrero de 2012
¿La timidez te afecta en tu vida diaria?
Un rubor que invade las mejillas, el sudor frío en las manos y la frente, los latidos que se aceleran, un nudo en la garganta, las mandíbulas apretadas, los molestos gases en el aparato digestivo, temblores, algunos tic y un sin número de síntomas difícilmente controlables, invaden con frecuencia a los tímidos más problemáticos cuando se encuentran ante otras personas.
Es, en realidad, un conjunto encadenado de manifestaciones psicosomáticas que el tímido trata de esconder. Y, ante el evidente fracaso de su propósito, las cosas empeoran aún más. Si no sabe ubicarse y actuar en una reunión de amigos o de trabajo, por ejemplo, en un principio se ruborizará. Pero esto no es lo peor: al darse cuenta de que llama la atención, el rubor aumentará; si, además, alguien le hace la observación de que se está poniendo colorado, terminará por vivir el encuentro casi como una tragedia. La timidez siempre está relacionada con el contacto social. Por eso, hay muchas y variadas situaciones en las que el tímido puede sufrir con el contacto humano: encontrarse a solas con alguien en el ascensor, hacer una pregunta en público, efectuar una reclamación en un restaurante, devolver una prenda en la boutique, iniciar una relación de pareja... Ahora bien, ciertos niveles de timidez pueden incluso resultar atractivos porque despiertan en los demás sentimientos de ternura, ante la manifiesta debilidad y necesidad de protección que emana del tímido. Por eso, algunos tímidos resultan tan interesantes para ciertas mujeres, que ven en ellos personas a mimar y proteger, y una estupenda ocasión de manifestar su instinto maternal. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones la timidez se convierte en una tortura, un problema patológico que impide al individuo relacionarse con normalidad. ¿Cuándo se puede decir que la timidez adquiere el marchamo de “preocupante”?
Signos preocupantes
¿Cuándo se puede considerar la timidez patológica y requiere, por tanto, que se actúe decididamente sobre ella? La señal de alarma es el sufrimiento: cuando ese temor al contacto con los demás produce angustia, desestabiliza y perjudica a la persona en sus relaciones laborales, de amigos y familiares, hay que intervenir: el bienestar emocional y, en general, la calidad de vida, se resienten demasiado.
Ser tímido, aclarémoslo, no es lo mismo que ser introvertido. La persona introvertida es reservada y vive, predominantemente, hacia dentro de sí misma. Prefiere expresarse con parquedad. Pero puede, perfectamente, no ser tímida. Algunos introvertidos lo son porque eligen disfrutar de su mundo interior y no salir mucho de sí mismos. Incluso pueden ser excelentes comunicadores. Y también hay tímidos que hacen esfuerzos titánicos por superarse y se han convertido en personas que aparentemente se relacionan muy bien.
El tímido es, normalmente, una persona muy emotiva que tiene miedo de actuar mal y por eso evita el contacto con los demás. No se fía mucho de sí mismo ni de los demás. Algunos tímidos que aceptan su timidez como un componente de su personalidad logran sobreponerse, pero en otros casos su carácter les causa un severo sufrimiento. Muchos de ellos no han podido soportar la angustia del aislamiento progresivo al que ellos mismos se han condenado y al que irremediablemente les empuja una sociedad que no se anda con muchas contemplaciones con los aparentemente más débiles. ¿Y cómo reaccionan para sobrevivir? En algunos casos, con conductas compensatorias: agresividad, despotismo, frivolidad, o intentando llamar la atención de los demás mediante el chiste fácil o el falso liderazgo. Son mecanismos de defensa interesantes de conocer, porque funcionan como una máscara que oculta a los tímidos y los hace difíciles de reconocer.
¿Cómo superar la timidez?
Martha Davis y otros autores en su libro "Técnicas de autocontrol emocional" (ED. Martínez Roca), apuntan algunos pasos para reforzar la personalidad de las personas tímidas ACOMPAÑADAS POR UN PROFESIONAL EN SALUD MENTAL:
Detención del pensamiento. Concentrarse en los pensamientos no deseados que nos asaltan y, después de un corto período de tiempo, detener y vaciar la mente. Se debe estar atento a la aparición de estos pensamientos, identificarlos y pararlos enérgicamente.
Rechazo de las ideas irracionales. Suscitando pensamientos racionales como "no me afecta", "todo ser humano se equivoca", "una discusión es cosa de dos", "nos sentimos en función de cómo pensamos", o "qué es lo peor que me puede ocurrir".
Desarrollo de técnicas de afrontamiento del miedo. Utilizando técnicas de relajación que apoyen las decisiones que nos conducen a soportar situaciones difíciles.
Entrenamiento asertivo. Mostramos una conducta asertiva cuando defendemos nuestros propios intereses, y expresamos nuestras opiniones libremente pero sin herir la susceptibilidad de los demás.
Otro autor, Weimberg, afirma que la timidez es un hábito que se fortalece si no se actúa contra él. Lo mejor es afrontarla de frente, no huir. Aguantar la presión de las miradas, quedarse en el grupo. Mirar a los ojos del interlocutor, cada vez un poco más fijamente. "No se trata de hallar valor para hablar, sino de hablar para hallar valor". Hemos de hacer inventario de nuestros propios valores para ir tomando conciencia íntima de nuestras cualidades. Y para valorarlas en su justa medida.
lunes, 30 de enero de 2012
Adolescencia y alcohol
Siempre, desde el comienzo de la historia, la sociedad humana ha consumido bebidas alcohólicas para celebrar o para realizar ceremonias religiosas, terapia medicinal, placer o recreación.
Así mismo, desde tiempos inmemoriales son conocidos los efectos nocivos de un consumo exagerado de ese tipo de bebidas. Ya en escritos antiguos, en la literatura mitológica greco ? romana, y hasta en relatos bíblicos pueden encontrarse referencias a los resultados de una borrachera o de una bacanal.
Los científicos en la actualidad sostienen opiniones variadas sobre la conveniencia o no de un consumo moderado de alcohol.
Desde aquellos que lo proscriben totalmente, especialmente en los casos de embarazo, hasta quienes defienden su uso como un colaborador apropiado para ciertos procesos fisiológicos.
De hecho, algunos investigadores han señalado que el uso de sustancias alcohólicas en pequeñas cantidades puede ser un agente movilizador de lipoproteínas de alta densidad, las cuales favorecen la prevención de la arteriosclerosis y de los infartos al miocardio.
El debate más reciente es sobre si los jóvenes deberían tener acceso a ese tipo de bebidas únicamente cuando tengan la edad apropiada para ello, o si deberían enseñárseles patrones adecuados y responsables de consumo.
La discusión aumenta cuando los argumentos chocan con preceptos legales, morales o de índole religiosa.
Mayor complicación aún se presenta cuando se plantea el tema de ¿Cuánto es adecuado para un adolescente? y ¿Quién asegura la ingesta controlada de una droga legal que afecta precisamente a los centros cerebrales de control, en una personalidad inmadura que mayormente sufre por falta de control?
Si a esto le añadimos las actitudes negativas del adulto y los factores de modelaje social que reciben los jóvenes, podremos apreciar que el panorama luce complicado antes de que lleguemos a una conclusión definitiva.
Los jóvenes y el alcohol
Casi todas las estadísticas mundiales muestran que el alcohol es la droga más utilizada por la población juvenil, incluyendo a los niños.
En años recientes el uso y abuso alcohólico ha aumentado exponencialmente, debido en gran medida a las condiciones socioculturales y económicas de nuestros países.
Las familias han perdido la consistencia de su estructura interna a medida que la necesidad de ?producir más para vivir mejor? se ha hecho más aguda y la normativa social se ha vuelto más confusa con respecto a lo que es bueno y lo que es malo para los individuos.
Un estudio informal realizado por el autor de este artículo junto a dos colaboradores, en la consulta de adolescentes del Hospital de Niños ?J.M. de los Ríos?, en la ciudad de Caracas mostró que, de los 134 adolescentes encuestados, con edades comprendidas entre los 13 y 19 años, 93 reconocieron haber ingerido bebidas alcohólicas ocasionalmente, 42 afirmaron haber experimentado al menos una vez, intoxicaciones de mediana a elevada intensidad,
33 aceptaron que consumían alcohol con una frecuencia superior a dos veces por semana y 8 se calificaron como bebedores de todos los días.
33 aceptaron que consumían alcohol con una frecuencia superior a dos veces por semana y 8 se calificaron como bebedores de todos los días.
Lo más llamativo de los resultados de esta encuesta fue que de los 42 que reportaron intoxicaciones alcohólicas de al menos una vez, 29 fueron de sexo femenino.
El primer contacto con el alcohol se reportó con más frecuencia alrededor de los 11 años y el más precoz de todos aseguró haber sufrido de una borrachera inducida por un hermano mayor, a la edad de 9 años.
Estas cifras obtenidas en una forma más bien informativa para nuestra consulta en años anteriores es posible que hayan aumentado o al menos se hayan mantenido en épocas más recientes.
El uso y abuso alcohólico en adolescentes es un enorme factor de riesgo dada las condiciones emocionales en que ellos se encuentran y el clima de inseguridad y violencia presente en nuestras sociedades.
La tendencia a la impulsividad, a no medir las consecuencias de sus actos y a ceder ante las presiones grupales hace que el panorama sea aún más preocupante.
Un adolescente puede recurrir al alcohol en momentos de celebración, pero con mayor frecuencia este se convierte en un arma de retaliación hacia los adultos significativos, tales como los padres o los profesores, a veces es un aliviadero de tensiones y otras en un medio para competir con sus compañeros o amigos.
En este último caso es cuando por lo general se producen los casos más severos de intoxicación etílica.
Los jóvenes, en ocasiones, apuestan a ver quién se emborracha más rápido y en otras a ver quién aguanta más bebida.
En cualquier caso, el beber ya no constituye más placer que el sentir poder sobre el grupo o sobre el compañero que lo reta, pero en el fondo lo único que revela es su malestar emocional y su inseguridad.
Es bien sabido por los bebedores que nada embriaga más y de la peor manera que el hacerlo cuando se está mal de ánimo o cuando se toma ?para olvidar?.
Esto alude al hecho de que el efecto del alcohol está altamente influido por el ambiente interno y externo en que se encuentra quien bebe.
Si un joven no está ingiriendo alcohol por el simple hecho de compartir un rato agradable con los amigos, sino que se encuentra en tensión o en un combate mental con sus angustias, terminará seguramente en una borrachera fenomenal, enfrentado a los peligros que acarrea la inconsciencia y la torpeza motora.
El alcohol, a medida que aumenta su concentración en la sangre, deprime la corteza cerebral y afecta los centros nerviosos, dejando a las emociones casi sin control.
Muchas de las acciones del borracho son guiadas más por sus estructuras emotivas que por su razonamiento.
De esta manera, y según como sean los contenidos que comúnmente controla la corteza será la conducta de quien ha bebido en exceso.
En el adolescente, y en algunos adultos también, con frecuencia aparecen sentimientos de omnipotencia, de que el mundo es de ellos y no hay quien los detenga.
En esta tónica pueden acelerar a fondo un automóvil para pasar a otro que lo retó en la vía o creer que pueden manejar su moto como un profesional y lanzarse en una aventura sin retorno.
Otros sentimientos pueden ser de carácter agresivo debido a la hipersensibilidad común en la edad adolescente y llevarlos a participar en una golpiza de consecuencias impredecibles.
La sexualidad acentuada por el sistema endocrino en la edad juvenil también es favorecida por la ingesta alcohólica y bajo sus efectos hay poca consciencia de límites o de consecuencias negativas.
¿Quién puede resistirse, a los diecisiete años y bajo la influencia alcohólica, a una actividad sexual, cuya oferta no le cuesta mucho encontrar en los momentos actuales y quién se preocupa por la protección del condón?.
Las situaciones riesgosas producidas por el uso y abuso del alcohol en adolescentes nos obligan a revisar nuestras actitudes y el tipo de modelos que les transmitimos.
No es que les impidamos tomar en absoluto o que nos privemos de un consumo que, como dijimos al principio forma parte de casi todas nuestras ocasiones de relax o de celebración.
Lo que hay que enfatizar es el tema del control.
Beber con medida puede ser agradable y no tiene por qué acarrear ningún peligro, si no se pierde la conciencia o la habilidad motora (aún cuando muchos bebedores consuetudinarios sostienen que manejan mejor cuando han tomado bastante).
Es importante que les enseñemos a beber sin estimularlos en ningún momento para que lo hagan.
La gente debería tomar solamente si le provoca y no sentirse obligados, como si fuera una afrenta el rechazar el ofrecimiento de una bebida.
Debemos revisar nuestros propios patrones de consumo alcohólico. ¿Cuándo lo hacemos?, ¿Por qué?, ¿Cómo reaccionamos cuando hemos tomado?, ¿Cuáles son las consecuencias más frecuentes que recibimos de ello? Ellos nos están observando y aprendiendo y, a veces ellos son los receptores inmediatos de nuestro comportamiento.
Por último, deberíamos estar bien atentos a nuestros patrones de crianza y cómo les tratamos en la vida cotidiana. ¿Les damos suficiente atención?, ¿Nos preocupamos por sus estados de ánimo?, ¿Por sus vivencias?, ¿Por sus estados de ánimo?. ¿Nos preocupa su autoestima?, ¿Nos informamos de sus amigos y de los grupos que ellos frecuentan?, ¿Les damos patrones sanos o nos comportamos "como nos da la gana?.
Una sana actitud hacia nuestros hijos es la mejor forma de realizar prevención y ésta es siempre mejor que la actuación tardía, cuando ya puede ser demasiado tarde.
Fuente: César Landaeta H.
jueves, 26 de enero de 2012
Una mirada al Asperger
"Mamá te quiero hasta más allá de los planetas y hasta donde crecen las papas"
Esta frase podría no tener nada de especial si no me la hubiese dicho mi hijo, con Síndrome de Asperger cuando tenía 8 años, en ella refleja toda la inocencia y la forma particular que tienen de comprender el mundo que los rodea y también lo que marca la diferencia con nosotros los “neurotípicos”.
El Síndrome de Asperger es un trastorno del desarrollo que pertenece al “Espectro Autista” donde están además el Autismo clásico, el Autismo de Alto funcionamiento el Síndrome de Rett y el Trastorno Desintegrativo de la Infancia. No pretendo desarrollar este tema, no soy una experta, sólo quiero plasmar la experiencia que nos ha tocado vivir como a tantas familias.
El Síndrome de Asperger es un trastorno del desarrollo que pertenece al “Espectro Autista” donde están además el Autismo clásico, el Autismo de Alto funcionamiento el Síndrome de Rett y el Trastorno Desintegrativo de la Infancia. No pretendo desarrollar este tema, no soy una experta, sólo quiero plasmar la experiencia que nos ha tocado vivir como a tantas familias.
Los niños asperger son de apariencia normal, como cualquier otro niño, muy tiernos y querendones a su modo, inocentes. Poseen una memoria extraordinaria, pueden memorizar lo que deseen, especialmente si son temas que les apasionan, este es uno de sus mayores potenciales y la base para trabajar las áreas que se encuentran disminuidas; poseen muy poca o ninguna habilidad social y de comunicación, les cuesta reconocer los estados de ánimo, las bromas o chistes, esta ingenuidad muchas veces los hace flanco preferido de burlas e incluso del tan famoso bullying.
El diagnóstico precoz y la intervención apropiada son vitales para su crecimiento y desarrollo, pero para esto se requiere, desde el comienzo un apoyo multidisciplinario de Neurólogos, Psicólogos, Terapeutas Ocupacionales, Fonoaudiólogos, Educadores Diferenciales, Psicopedagogos, además de medicamentos y actividades extraprogramáticas.
Este tipo de trastornos involucran a la familia en su totalidad, padres cuyos matrimonios se desmoronan, hermanos a los que también hay que atender. Es un costo emocional y económico importante.
Podrán imaginarse cuanto cuesta acceder a todas estas terapias y mantenerlas en el tiempo cuando muchas de ellas no tienen cobertura. Pero lo más triste, es que sólo algunos podemos solventarlo, sólo algunos de estos niños pueden tener la posibilidad de integrarse en un mundo cada vez más complejo y diferenciado, quedando la mayoría limitados y excluidos.
El Síndrome de Asperger es una condición que te acompaña durante toda la vida. ¿Por qué no la consideramos en el Auge?
En el ámbito educacional la integración no opera para nuestros hijos, lo que nos lleva a depender de la buena voluntad de los colegios que los acogen, sin considerarlos una vez más en las políticas públicas.
Necesitamos que se legisle al respecto y que se opere con efectividad desde el Estado, nosotros los padres estamos trabajando duro con mucha fe y esperanza para que eso se logre, pero también con muchos temores. ¿Cuáles serían esos temores? “Necesitamos tener la seguridad de que nuestros hijos se encuentran protegidos y que sus derechos son respetados”
Mi hijo ya tiene 10 años y está en 3º básico, a pesar de que con mucho esfuerzo familiar hemos podido facilitar el desarrollo de sus capacidades y su integración, es necesario movilizar las energías sociales para que se hagan efectivos los derechos básicos de todos los niños con este tipo de trastornos, teniendo acceso a la salud y a la educación como todos.
Mi hijo llega cada día del colegio con pequeños pero importantes logros que muestran su enorme potencial de desarrollo. Es importante facilitar este proceso de desarrollo e integración en todos nuestros hijos sin dejar a varios en el camino, como sucede hoy en día. Es importante pensar en su futuro para que el adulto asperger logre ser una persona realizada, independiente y feliz.
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